lunes, 26 de marzo de 2012

ONE Crónicas Albionas.



En este primer día de mi estancia en la Pérfida Albión, se empiezan a cumplir mis planes. Belleza: está todo precioso. Naturaleza: los árboles siguen vestidos de invierno, desnudos, más bien, con las ramas peladas.Pero hay algunos muy bonitos, con flores rosas o blancas; no sé qué árboles son, pues no parecen almendros ni cerezos. Casi no hay flores, pero ya empiezan a despuntar algunas florecillas valientes. Fui con mis hijos al "súper" (que aquí abre los domingos) y, como siempre había por los alrededores un montón de cuervos negros. Creo que van por la comida que tiran a la basura. Recuerdo uno, muy popular, que se subía a los carritos de la compra; era un cuervo muy manso, la gente lo respetaba y nadie le hacía nada. Luego fuimos a comer a un "pub", el "pub" más inglés de todos los "pubs" ingleses: moqueta estampada, recovecos, rincones con sofás "chester", oscuro y de techo bajo... Me hacen gracia esas cosas tan inglesas.

Al despertarme, fui corriendo a llorar sobre el jardín asesinado, según conté ayer.

sábado, 24 de marzo de 2012

La Crónica anglo-canaria y las flores enfadadas.



Hoy sábado me voy a la Pérfida Albión, a visitar a mis hijos y a sus gatas. También a la casa, pero no al jardín, motivo de disgusto: lo han pelado, podado, despiadadamente, quitándole el encanto salvaje y misterioso que tanto me gustaba.

Desde allí enviaré las Crónicas Albionas. Pienso dedicar mi tiempo a varias cosas. Misterio: Stonehenge. Historia: castillos medievales. Literatura: leer mucho y quizás la ruta de algún escritor. Belleza: todo. Naturaleza: bosques, ríos, cisnes. A mí: estar en Inglaterra. Sí: amo a mi Rubia y Pérfida Albión, tanto como la odiaba cuando tenía suegra.

Quedan interrumpidas, por el momento, las Expo-Meriendas.
En la última, conté que había puesto un jarrón que estaba empeñado en dos anturios enanos color verde pálido. No los encontré, y se conformó con dos tulipanes de "un leve tono malva". Pero, ¡ay!, fue a las flores a las que no les gustó el jarrón y se volvieron horribles.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Mi querido escritor, James Krüss. Hijo Adoptivo de Gran Canaria.



La semana pasada fui al Teatro Cuyás, a la entrega de Honores y Distinciones. Se nombraba Hijo Adoptivo a James Krüss, un escritor alemán afincado en Gran Canaria durante muchos años hasta su muerte, ocurrida también hace muchos años. Siempre me extrañó que no se hablara aquí de James Krüss ni se le hiciera ningún homenaje; alguien que tanto amaba a estas islas en general y a esta isla en particular.

James Krüss nació en Helgoland, una isla minúscula en el Mar del Norte. Después de servir en la Segunda Guerra Mundial y alcanzar la fama como escritor, se vino para acá, a una preciosa casa por el barranco del Guiniguada. Y allí lo conocí. Yo y los de la Asociación Andersen para la Literatura Infantil. Pues dicha Asociación sí que se ocupó de él, y le dedicamos unas Jornadas en Maspalomas. Y también le hice una entrevista "imaginaria y mágica", que se publicó en el Diario de Las Palmas el 28 de Marzo de 1996.

Fuimos varias veces a su casa, y a la gran fiesta que se le preparó cuando recibió otro premio más, creo que el del Mérito al Trabajo, por el gobierno alemán.

Contaré la anécdota de esas Jornadas en Maspalomas. Fue muchísima gente, y también escritores e ilustradores de la Península. Al  terminar las Jornadas, nos volvimos a Las Palmas, con tres coches cargados de personas y de todo el material que habíamos necesitado. En mi coche venían los libros del escritor (en varios idiomas), discos de los años 40 y 50, material de sus actividades con niños y en colegios; y también sus premios, entre los que estaba el preciado Andersen (el Nobel de la literatura infantil).

El plan que teníamos era dejar los coches por la zona del mercado de Vegueta, llevar a los peninsulares a ver nuestras bellezas (el CAAM, Casa de Colón y Museo Canario, entre otras) y luego trasladarlos al aeropuerto para su regreso a la Península.

Pero yo... Bueno, la verdad es que soy desconfiada y no me gustaba mucho la idea de dejar aparcado el coche en ninguna parte, cargado como estaba con los tesoros del escritor. Conque me empeñé en "darme un salto" a mi casa y descargar el coche y la conciencia. Dicho y hecho. Luego, regresé a Vegueta y aparqué por allí, menos desconfiada pero más calmada. Nos lucimos ante los visitantes, comimos y fuimos en busca de los coches para el traslado al aeropuerto. Mi coche, vacío, y en los otros dos, como ya dije, el material de las Jornadas, equipajes, etc. Lo habían robado todo.

Tengo algo que me regaló James Krüss, que aprecio como un tesoro. Es una libreta en forma de libro hecho en "collage", todo a mano. Está ilustrado con recortes de revistas, apropiados al texto, escrito de manera ingeniosa. La pena es que está en alemán y no lo entiendo. De visita en su casa un día, tenía el libro por allí y me puse a mirarlo con mucho interés, porque yo también hago "collage". Viendo mi interés, James Krüss tuvo la generosidad de regalármelo. Lo tengo en mi lista de cosas a salvar en caso de incendio o catástrofe; después de la perra, claro. Ah!, y de mi hija.

martes, 13 de marzo de 2012

¿Por cuál vamos?


Estando tan inmersa en meriendas, las Expo-Meriendas, donde se conjuga la pitanza con los relatos fantásticos y mis montajes, casi no recuerdo las otras comidas del día, a saber: desayuno, almuerzo y cena. ¿Por cuál vamos ya? Vino Pepa Aurora (nada -o todo- que decir de ella), Yolanda Díaz, autora de un precioso libro sobre los cuatro elementos; Mario Antúnez con su mujer, y las hermanas Sánchez Brito, dignas representantes de escritores canarios. Creo que todo fue "stupendo", como diría "el Forges".

¿Se acuerdan de mi manía con los jarrones? Tengo uno azulón, de cuello largo y volante de cristal; quería ponerlo en el aparador de la cocina, con unas flores. Pero él (sí, el florero) reclamaba dos anturios pequeños verde pálido. Traté de conseguirlos, pero no los encontré. Y si yo me empeñaba en otras flores distintas, puede que el dichoso jarrón se rajara, del disgusto. Por fin aceptó dos tulipanes, muy delicados, de suave color malva. Pero, al parecer, fueron las flores las que no estaban a gusto con el jarrón: se marchitaron en seguida.

viernes, 2 de marzo de 2012

Flores, floreros, flores.



Hemos inaugurado la temporada de las Expo-Meriendas - nombre muy apropiado inventado por Georgina. Montaje, merienda, cuentos y jarrones.
La primera la organizó ella; no conocía yo los nombres de los invitados, por lo que me pareció que sería una cita "a ciegas". Luego resultó sólo "tuerta", pues vino Juan Carlos de Sancho, amiguísimo de muchos años, una amiga que trabaja en la Casa de Colón y otros conocidos entre desconocidos.

Para la ocasión compré unas rosas y las puse en el florero que les gusta a ellas. ¿Ellas? Sí, las rosas. Los floreros son otra de mis manías. Tengo muchos, creo que más de 20.
Pues yo pienso que cada florero requiere un tipo de flor, y cada flor, viceversa. Creo que tanto uno como otra se sentiría incómodo, y hasta infeliz, si no se compaginaran. Es como vestir con mal gusto o de forma inapropiada (que no necesariamente ha de ser algo caro ni lujoso).

Tengo una copa plateada que sólo quiere margaritas, y hay que ver cómo se ponen de contentas, tanto las flores como la copa, cuando se encuentran.
Un florero con una especie de estrella de madera, sólo acepta algunas gerberas; aunque, de vez en cuando, disfruta con 2 anturios.
Otro, de cuello largo y volante de cristal, llora si no lo complazco con una cala solitaria.
Los tengo en forma de tintero antiguo (de un anticuario de Barcelona), que aman los capullos de rosa de leve tono añejo.
Los floreros de forma ovalada, para los gladiolos...
Los sencillos de cristal transparente, sueñan con la primavera y son felices con un ramo de flores variadas.
Uno blanco, liso, se muere por las flores blancas.
Y un florero estampado, de porcelana inglesa, siente nostalgia de su país... Lo cual me ocasiona grandes molestias para encontrarle la flor adecuada. ¡Estos ingleses! (Si lo sabré yo, que me casé con uno). Yo también viví en Inglaterra, y sentía nostalgia de mis islas...; y me aguantaba; y nadie tenía que comprarme flores especiales, que ya me bastaba con los bosques ingleses, hermosos como jardines de dioses. Y hasta conocí las 4 estaciones...
Pero este florero inglés, aquí, lo único que tiene es el mar (también digno de dioses, por supuesto). Para mí es maravilloso, pero a él no parece impresionarle demasiado. En fin...

miércoles, 29 de febrero de 2012

De estreno


Estrenado el año 2012, empiezan también otros estrenos. Me refiero a los de esta casa (que es también la suya, como está mandado). Pues a mí, escritora y decoradora (más bien montajedora) de cuentos, me encanta armar la tremolina en mi casa, merienda incluída. Empieza la temporada de dichos estrenos, con 3 títulos. (El primero lo inventó Georgina, mi amiga del blog, y yo los otros).

Expo-Meriendas.
Ami-Meriendas.
Deco-Meriendas.


Vamos a las Expo-Meriendas, o sea, Meriendas con Exposición. Hago montajes con mis cuentos, invito a la gente que se deja, vienen, miran la "expo" y merendamos.

Primero, hago el montaje de un cuento solo o varios. ¡Uf! Quitar muebles de en medio, amontonando sillones, mesas, etc. Luego, sacar los elementos del cuento y armarlo. Derrochando paciencia y trabajo, además de la indispensable imaginación, fin de la primera parte.
Luego, la pitanza. Menú, ¿qué hacemos? Mi prima Meyka, gran cocinera y decoradora de comidas, me ayuda.

Se acerca la hora de la llegada de los invitados. Carreras, Georgina viene temprano para ayudar.
-Pero, ¿todavía no te has vestido?
  Yo, obediente corro a vestirme y acicalarme.
-¡Ya están tocando abajo!
-¡Voy en seguida! Ábreles, que ya salgo.

Y salgo. Saludos y "vuelta al ruedo", quiero decir, a la cocina. Ojo a los canapés, ¿se han sacado los sandwiches de la nevera?
-¿Qué quieren tomar?

Cuando reunimos a todos los invitados, hacemos el recorrido por la "expo" mientras les explico el cuento. Luego comemos. Cosas ricas. Al final, rifa - de algo que "salga" en el cuento; y, si hay niños, actividades sobre el tema de los mismos.

Mi prima con la parte física (comidas) y yo con la espiritual (fantasía) intentamos que el personal se vaya satisfecho de cuerpo y de alma. Algo así como "Pan, amor y fantasía", película italiana que tuvo su "remake" español con Carmen Sevilla: "Pan, amor y Andalucía". Bueno, pues aquí, "Pan, amor y Canarias"... Y a mucha honra. (Continuará).

miércoles, 15 de febrero de 2012

Generosa Meyka



Este pasado sábado, manifestación familiar a favor del marido de mi prima-gemela Meyka, que cumplía, no precisamente primaveras pero sí unos espléndidos finales de invierno.

Para esas "entrañabilidades", una de las hijas dispone de una azotea con barbacoa y demás adminículos para celebrar fiestas con comodidad y sin demasiado quebranto de los (las) organizadores.
Comimos, bebimos, tarta ritual, café y sobremesa. Y llegó el momento de las ofrendas al cumpleañero. Yo quedé la última, pues tenía mi plan. Y la ofrenda la empecé al revés, no por el marido sino por la mujer, mi prima, que en realidad no cumplía nada en esa fecha.
Y es que la interfecta es el alma y vida de las meriendas que doy en casa. Cocina bien y lo presenta aún mejor; por lo que tengo con ella una gran deuda.
Me coloqué en el sitio adecuado con unas flores, tarjeta y discurso:

    "Yo quería rendir públicamente homenaje a mi prima Meyka, la más generosa entre las generosas. Porque las terribles meriendas que doy en mi casa no serían nada sin su ayuda, sus delicias culinarias, su buen hacer. Con mucho trabajo y una tía inválida a la que atender, la llamo y allí está ella siempre, dispuesta, sacrificando lo que sea. ¡Hasta el culebrón de la sobremesa!
El otro día, por mí, el surrealismo y una merienda, renunció al emocionante capítulo 226-bis de "Conrada la honrada se casa con Sigfrido el sufrido".
Los héroes culebrinos, separados en interminables episodios por la incomprensión, el cerrilismo ajeno, por mares y océanos, terremotos, huelgas de transporte y un sinfín de majaderías, se reencuentran en el capítulo de marras y se van a comer una pizza, que ellos son muy modernos y no creen ni en las perdices escabechadas ni en lo de "felices para siempre".
Pues a tal grado sublime llegó el sacrificio de mi prima, metiéndose en la cocina y renunciando al dichoso capítulo del reencuentro, que prometía ser de arrebatadora cursilería y para el que se había preparado primorosamente, con dos cajas (tamaño gigante) de clínex.
Por tanto, que conste mi agradecimiento y mis mejores deseos para el próximo culebrón".

Fin del discurso, ofrenda floral, tarjeta y beso.

Y le llegó el turno al marido de mi prima, verdadero protagonista de la fiesta:

     "Y como "detrás de una gran mujer hay siempre un gran hombre", mi felicitación  de cumpleaños para el afortunado cónyuge".

Le regalé un lápiz gigante para escribir sus memorias, una goma enorme "Para borrar los grandes errores" (si los hubiere, digo yo, sin ánimo de ofender) y una campana "Para tocar cuando desee que le sirvan algo". ¿Servir? Ya puede tocar todo lo que quiera...

En cuanto a las tarjetas que les regalé, tengo permiso para revelar lo que escribí.

La de mi prima:

      Las meriendas, el surrealismo y yo, estamos muy agradecidos.
              ¡Ave, Meyka!
              Los que van a comer
              (y a engordar)
              te saludan.

La del homenajeado:

      Muy feliz cumpleaños para el gran hombre
      que está ¿detrás? de la gran mujer.

Es muy extraño esto de la generosidad de las personas. Hay quien se niega a hacer un favor; quien se limita a dar lo que se le pide, sin más. Y el que se vuelca, yendo más allá de lo solicitado. Pero una persona, como mi prima, que renuncia a su placer, a su rato de ocio (muy necesitado, además) para ayudar a otra... En este caso, yo... Pues la verdad es que me produce una sensación bastante rara.