viernes, 31 de mayo de 2013

De dioses, prodigios, maravillas y Hacienda.





Hace unas semanas, tuve una alegría, algo emocionante que me da permiso para ponerme cursi, aunque sea un poco. Jorge Liria, el director de Ediciones Anroart, me trajo a casa mi nuevo libro, recién salido del horno editorial. Emocionante, como digo, para mí, que soy la madre del cordero. Y a mucha honra, que no he cedido a ningún rapto de cursilería. No, señor: alegría pura y simple, como la de cualquier autor que ve su nombre en un opúsculo.

Rosaluna y la veleta mágica. Portada enigmática, con letras sueltas bailando en el aire; en la parte inferior, dos soportes para libros, la A y la Z. Todo tiene su explicación: ¿qué hay entre la primera y la última letra del abecedario? Pues eso: todas las letras. Y, por extensión, un diccionario, una enciclopedia... O sea, todo el saber. Y esa sabiduría la tenía Rosaluna, la protagonista del cuento, que sabía los secretos de la Naturaleza.

Mi madre, que me sigue mucho, se enfadó con el cuento. La historia comienza con algo que me encanta: la Mitología. Al principio de los tiempos, cuando se empezó a construir el Universo, la diosa Luna, triste por su amor imposible por el Sol, inunda el Universo con sus lágrimas formando así las estrella. Y de todo ese trasiego de amor y llanto, nace (no se sabe cómo, que para eso estamos en un cuento), una niña: Rosaluna. La protagonista, a pesar de su origen misterioso, llega a vivir en el mundo real, crece, va a la Universidad, se echa novio y montan un vivero de rosas.

Y por eso se enfada mi madre. Porque a ella le gusta también la Mitología y no quiere que Rosaluna viva en el mundo real, sino que el cuento siga encaramado en las alturas, entre dioses, prodigios y maravillas.

Y yo arguyo lo siguiente: Rosaluna, con su vivero, se convierte en empresaria de éxito; es trabajadora, honesta y se preocupa por sus empleados, dando incluso oportunidades a personas discapacitadas.

Esto es lo que sale en el cuento. Pero también se puede suponer que Rosaluna, empresaria honesta, cumple con Hacienda, no tiene EREs ni cuentas en Suiza, no reparte sobres bajo cuerda, no roba ni estafa...

Así pues, querida madre, ¿no te parece que con eso ya hay prodigios y maravillas de sobra?

viernes, 22 de marzo de 2013

¡Violencia no. Paz sí!


Con María, Néstor, Gabriela, Nico y Alejandro.


El viernes pasado, merienda en casa, visita a mi “Museo de los Cuentos” o Museo Fantástico, una pequeña creación literaria y, cómo no: ¡la rifa!

Tres de mis ilustres invitados, hermanos ellos, no pudieron asistir en el último momento. Así que nos quedamos con cinco niños, número reducido que fue estupendo para ellos y para nosotras, Georgina y yo. Pues así pudimos dedicarnos plenamente a que disfrutaran sin prisas de las escenificaciones de los montajes de mis cuentos, escucharles, hablar y divertirnos juntos.

Como el motivo principal fue la Paz, en la “visita guiada”, nos detuvimos especialmente en mi cuento A los gatos les gustaba Ana, por lo de la Montaña del Tiempo y el Pasado, donde debe estar enterrado todo lo que se refiera a la violencia: armas, cascos de guerra, etc. Les enseñé también una bala muy grande de la Guerra Civil Española, que hirió a mi padre en un pie y casi se lo arranca. De chica me contaba cuánto le había dolido ser herido por esa bala hasta que se desmayó del dolor. (Y aún así, antes de perder el conocimiento, tuvo la presencia de ánimo suficiente para coger la bala. Eso es lo que me contaba mi padre y, conociéndolo a él, le creí sin dudarlo).

Terminada la visita al “Museo”, pasamos a la cocina para hacer las actividades. En el aparador las letras que forman la palabra PEACE. En la tienda donde las compré pregunté si las tenían en castellano, PAZ, pero sólo las tenían en inglés. Bueno, tampoco importa tanto, pues esa palabra es universal.

Y aquí quiero agradecer a Francisco Lezcano sus dibujos pacifistas, que mostramos a los niños preguntándoles qué les sugerían y haciéndoles reflexionar sobre por qué es importante la paz, por qué es mala la guerra, las guerras de cualquier índole… Muy interesantes las reflexiones de los chicos; realmente gustaron mucho a los niños estos dibujos.



Aprovechando la “atmósfera”, invitamos a los niños para que hicieran un breve cuento entre todos. El título: Violencia no. Paz sí.

“Érase una vez una niña que no quería guerra. Pero a su hermano le gustaba pelearse con los amigos y entonces la niña tuvo que hacer algo para que al hermano le dejara de gustar eso.

Un día, mientras el hermano y los amigos se peleaban, ella intervino. Hizo que por la noche tuviera unas pesadillas muy, muy malas, con armas, con peleas, y que le hacían lo mismo a él que él hacía a los otros: mucho daño.

El niño se despertó muy asustado, sudando, le dolía como si fuera de verdad. Llamó a su madre corriendo para decirle que no se iba a pelear más nunca. Y es verdad que nunca más se peleó y además, si veía a alguien peleándose o discutiendo fuerte con otro niño, les decía que eso no debía hacerse. Que tenían que hablar para solucionar el problema sin pelearse porque si no se harían mucho daño.”

Autores: María, Gabriela, Alejandro, Nico y Néstor.


¿Qué les parece “el cuento” de los niños? Fue una tarde fantástica en la que, por si esto fuera poco, fui obsequiada con una deliciosa tarta de chocolate hecha por uno de ellos. El pastelero, Néstor, trajo también el bote de nata y fideos de colores para decorarla. ¡Menudo un detalle!



Durante la merienda nos contaron qué cuentos les gustaban más y porqué, qué estaban leyendo ahora, anécdotas de sus personajes, qué querrían hacer otro día que vinieran… Verlos intercambiar sus opiniones de esa forma tan natural y gozosa fue uno de los regalos más bonitos que haya recibido en mi vida. ¡Y vaya si disfrutaron! Estaban muy a gusto, todos lo estábamos. Sabían que había rifa, una rifa que traería regalos (que finalmente los hubo para todos), pero no, no tenían prisa. No la tenían, estaban disfrutando. Disfrutando de una tarde de cuento.






jueves, 14 de marzo de 2013

Mujeres-Hombres-Mujeres. Exposición “Mujer y Palabra”, foto-poemas de Berbel.



La pasada semana estuve en el Museo Poeta Domingo Rivero, en un acto de largo título: Exposición Mujer y Palabra, foto-poemas de Berbel que pertenece al proyecto ARTEMISIA MUJERES + ARTE de artistas canarias, 2013.

Aunque se trataba, aparentemente, de fotos, podría decirse poéticamente que eran "poemas pintados o fotografías hechas poemas". Se trataba de una colección de fotos con sus correspondientes poemas, presentados como cuadros. Preciosa idea, la de Berbel y espero preciosos resultados, también. Pues la exposición estaba enmarcada dentro de las actividades para el Día de la Mujer; "un pequeño paso para la mujer pero un gran paso para la Humanidad... femenina".

Las fotos de Berbel, así como los poemas, me parecieron de lo más interesante. Representaban a mujeres en muy diversas actividades. Fotos tomadas por la misma Berbel en sus viajes por varios países, sobre todo del continente sudamericano. Qué trabajo: clasificarlas, ¡elegirlas!, tratarlas, y escribir un poema para cada una.

Como la exposición me pareció tan original y atractiva, quise volver otro día para savorearla cuadro por cuadro. Berbel, muy amable, la verdad, se ofreció a una "visita guiada" y quedamos ayer martes.

Junto con algunos amigos de Berbel, disfrutamos de una sesión en exclusiva. Nos fue explicando cada uno de los cuadros, de quién se trataba y de las circunstancias en las que fue tomada cada foto; a cual más interesante, como ya he dicho. Me conmovió mucho la foto de una mujer en blanco y negro, dedicado a una amiga suya con Alzheimer; una forma muy delicada de presentar esa enfermedad, que acaba con el "technicolor" y convierte el mundo en una película muda en blanco y negro. Luego, Miriam Penala, una "tanguista de mujeres".  En Turquía, una pareja que no parecía, precisamente, en luna de miel. "Muerte", una foto extraordinaria: una mujer sentada en el suelo con un amplio vestido negro; lleva la máscara de la muerte y no tiene brazos sino unas prótesis articuladas, con las que teje la bandera de su país: Méjico. "El mundo en una cesta", una vendedora de Guatemala... Lo mejor es ir a verla; está abierta todo este mes de Marzo.

Y nos tuvimos que marchar, sin acabar de verlo todo; desalojamos a las 7 de la tarde, para dejar paso al curso de Literatura de Alexis Ravelo. Veremos el resto el próximo miércoles día 20 de Marzo.

Muy loable, el esfuerzo de Berbel. Poner su talento, su granito de arena, su granito de luz, su granito de esperanza a favor del género femenino de este planeta que, en el siglo XXI aún padece la desigualdad con su compadre, el género masculino.

Espero que la preciosa exposición de Berbel obtenga también "preciosos" resultados.

Por cierto, ¿cuándo la "fumata blanca" será una grata sorpresa para las mujeres? ¿Para cuándo el "Habemus Papisa"? Señores cardenales, señores obispos, clero masculino... Monjas "mandadas" sometidas al varón; religiosas sumisas, uncidas al yugo machista. ¡Mujeres!...

Señoras y señores, ¡estamos en el siglo XXI!

miércoles, 6 de marzo de 2013

De victorianos y productos actuales.






He leído el libro Morir despacio, ‘protagonizado’ por Alexis Ravelo y Eladio Monroy, el Sherlock Holmes hijo de su imaginación y con el que "cualquier parecido es pura coincidencia". No del todo, pues coinciden en que los dos, Eladio y Sherlock, son investigadores privados. Y ahí empieza y termina (aparentemente) todo el parecido entre ellos. Los dos son bastante maniáticos, de fuerte idiosincrasia y firmes convicciones. Eladio Monroy no usa gorras estrambóticas de cazador de patos ni de nada, no toca el violín y creo que no le importa mucho la música. Uno es drogadicto y victoriano hasta la médula; el otro, un producto del siglo XXI adicto a las palabrotas. Ambos investigadores son solterones, pero Eladio tiene pareja...

¿Y a qué viene todo esto? Pues no sé... Es el hilo de mis pensamientos, por la reciente lectura del libro de Alexis Ravelo, su personaje Eladio Monroy (apellido que me suena a venezolano) y terminando por comparar a Eladio con otros investigadores o detectives particulares. Como Sherlock Holmes, sin ir más lejos.

El libro Morir despacio lo he leído una vez y media. La primera, completo (sin poderlo soltar hasta que lo terminé). Me lo prestó una buena amiga, que lo tiene dedicado por el autor y a cuya presentación no pude ir. Y la "media vez" para hojearlo y detenerme en las frases que me gustan o llaman la atención. Como el libro era prestado, no pude "hablar" con él, que es doblando las páginas o subrayando alguna cosa que es mi respuesta cuando el libro me dice algo que me interesa. (Lo haré cuando me lo compre). Me gusta lo que dice Alexis de Thalía Rodríguez, "esa golondrina que sobrevuela cada página que escribo".

No sé cuánto pueda valer mi opinión literaria, pero pienso que Alexis Ravelo escribe estupendamente; e, influída por Eladio Monroy, hasta se me ocurre una palabrota que calificaría mejor sus libros: ¡c.......!

Yo formo parte de esos lectores a los que, en la última página, el autor agradece "la existencia de esta novela y el hecho de que mi escritura haya vuelto a formar parte de ese objeto mágico que se llama libro".


Bravo, maestro. (Es que lo fue, en mis cursos de literatura).
Gracias, Alexis. (Y esto lo digo yo por mi cuenta).

jueves, 28 de febrero de 2013

Talleres con meriendas “guiadas” para niñ@s.





Ya hemos empezado las meriendas “guiadas” aquí, en mi casa (que es también la de ustedes, como está mandado).

El programa, a mi parecer, estupendo: bajo el lema de La Paz y la No Violencia, en primer lugar y para ir entrando en calor, realizamos una visita guiada a “mi” Museo de los Cuentos. A continuación relato el cuento pacifista La Reina Henhebra y las Damas de la Tabla Redonda. Más actividades relacionados con La Paz, merienda y rifa.

A la primera merienda de esta nueva tanda, vino Francisco Lezcano, de la saga de los hermanos ilustres, que en su día hizo unos dibujos pacifistas que me gustaron mucho y que, según constaba en “agenda”, también debían ver y comentar los niños.

Lástima que no pudimos completar el programa, pues se presentaron 24 niños con su correspondiente parentela… Niños ávidos de un montón de cosas: hablar de cuentos, obtener más y más información de cuanto veían y les contaba, y un largo etcétera. Ellos, tan felices y nosotros contagiados de su alegría. Y he de decir que un muy amable y sonriente Francisco Lezcano, se movía como pez en el agua entre toda aquella algarabía.

Claro que debido al “éxito” de asistencia, me quedé algo disgustada por no tener tiempo de cumplimentar el programa. Pero ya he tomado una decisión: reducir algo de lo proyectado, aumentar la duración de la “merienda” y recibir grupos reducidos (10 niños como máximo cada vez). De esta forma será más fácil que vayan descubriendo su creatividad y contagiarles yo algo de la mía a través de los montajes escénicos que están en mi casa. Una buena forma de que los niños vean, realmente, que todos y cada uno de los objetos que les rodea, por sí solos o en el conjunto de su elección, encierran una pequeña-gran historia que está a la espera de su creatividad, de su imaginación. Y, aún más importante que todo esto, tener tiempo de conocerlos y de que cada uno pueda contarme sus ocurrencias, sus inquietudes.

¿Quiénes, sino los niños, tienen esa fantástica habilidad de “ver” la magia en cualquier rincón? Yo sólo pretendo darles un amoroso empujoncito para que decoren y escriban sus propias historias. Que se sientan tenidos en cuenta y que sepan que sus ocurrencias son puertas abiertas a su creatividad. Que imaginen su propio escenario y lo construyan con cualesquiera de los objetos que tienen a su alrededor. Y de paso, que reciclen que buena falta le hace a la madre Tierra.

martes, 26 de febrero de 2013

Un gesto “amable” de la Inquisición en Canarias en el último libro de Pepa Aurora.





El pasado viernes día 22, Georgina y yo conseguimos llegar a tiempo (¡anda que no dimos vueltas!) al teatro de Ingenio para la presentación del último libro de Pepa Aurora: Juana Catalina, la última bruja de Canarias y otros cuentos.

Me encantó, como todo lo de Pepa Aurora, -¡ese arte de ella para ‘contar’! Además, me resultó muy interesante por el tema de ser Juana Catalina Quintana, la última bruja perseguida en Canarias por la Inquisición; agraciada, además, con ser sólo "penitenciada" como castigo. Muy “amable”, por parte de la temida entidad.

En el acto de la presentación, en el Teatro García Lorca de Ingenio, compré el libro al llegar, de modo que lo tenía durante las charlas "presentativas". Y me ocurrió lo de siempre: por muy interesante que sea lo que allí se esté diciendo, no puedo evitar el cosquilleo de tener un libro en la mano y unas ganas locas de ponerme a leerlo, sin hacer caso de nada más... Tal es la magia, para mí, de tener un libro en la mano: la impaciencia de verme libre para "hincarle el ojo". "¡Al fin solos, el libro y yo!".

En cuanto llegué a casa, no sólo me puse a "devorar" el nuevo libro de Pepa Aurora, sino que busqué otro que tengo sobre la Inquisión en Canarias: "Las víctimas de la Inquisición en las Islas Canarias", de Francisco Fajardo Spínola.

Un libro muy completo, muy documentado, que trae una "Relación cronológica de procesados", en la cual figura Juana Catalina Quintana, la bruja del libro de Pepa Aurora. Fue procesada en 1818, de profesión "Servicios", delito "Supersticiones" y caso resuelto como "Penitenciada". ¡Qué “alivio”, ver que no fue quemada!

miércoles, 20 de febrero de 2013

Contenta y rabiando. Todo sea por la paz.





Hoy contenta y rabiando. Contenta porque mañana por la tarde voy a compartir con unos cuantos niños algo que me apasiona: ese “mi” mundo fantástico de la exposición de fragmentos de cuentos que tengo en mi propia casa, esto es lo que podríamos llamar alimento para el espíritu y para no olvidar el alimento para el cuerpo, les ofreceré una divertida merienda. Les contaré el cuento La Reina Henhebra –una gran pacifista; haremos actividades cuya temática será la Paz y finalmente tendrá lugar la rifa (una maravilla ser parte de tanta emoción).

Este tema, la paz, siempre presente, será la gran protagonista en esta merienda por la reciente celebración del Día Escolar de la No Violencia y La Paz. Y yo estoy de suerte: en un estupendo encuentro con Francisco Lezcano (estupendo pintor, escritor, poeta y un montón de cosas más), me ofreció unos preciosos dibujos ya publicados en su día en Bélgica y cuyo tema central es la no violencia, la paz, que compartiremos con estos ilustres invitados. Y por si esto fuera poco, Francisco Lezcano también se apunta a la merienda. Así que mañana todos disfrutaremos como "enanos".

¡Ya casi lo olvidaba! El “rabiando”.  Eso es por la ilusión al recrear en mi imaginación estas actividades de mañana por la tarde. Pero mentiría si no dijera que también estoy rabiando. Y no soy yo sola, no, también mis colaboradoras, porque hay que ver la de trabajo que tiene detrás esta pacífica actividad. Pareciera que las tareas se multiplicaran por arte de magia. En fin, todo sea por la paz y por mis muy queridos, pequeños e ilustres invitados. 

lunes, 18 de febrero de 2013

El Hada Lucía o "El Antídoto".





Entrar en la librería "El Hada Lucía" (Las Palmas de G.C.) es entrar en un mundo en extinción: el de la fantasía y la magia. No exactamente un mundo en extinción, sino más bien asesinado por muchas de las maravillas de nuestro tiempo: los ordenadores, juegos electrónicos, etc. ¿Por qué el lado oscuro de esas cosas ahoga y aniquila otras? Otras como desarrollar la imaginación de los niños, que sueñen con lo que se debe soñar en la infancia.

La decoración de la librería "El Hada Lucía" me encantó, y entrar en ella fue como ver desfilar multitud de personajes de mis cuentos infantiles y ahora de los míos propios. Pues si de pequeña me acompañaban Caperucita, Blancanieves y, sobre todo, El Patito Feo (mi favorito), ahora me acompañan los de mi propia invención. En un marco tan apropiado como esa librería, no cuesta nada que, de todos sus rincones broten no sólo los personajes de siempre sino otros que también tienen su sitio en ese desfile: "Ana", la niña valiente convertida en ratón que, para desencantarse, inicia un viaje desconocido y pelibroso; "Rosaluna", la niña criada por las hadas, que conocía el secreto del verdadero amor. "La Reina Henhebra", que acabó con las guerras; el niño que atrapaba arco iris en un frasco de cristal; "Ocaso y Aurora", los amantes cósmicos...

Personajes, todos ellos, de mis cuentos. Claro, yo tengo mucha imaginación, es la verdad. Pero, por poca que se tenga no cuesta nada, al entrar en "El Hada Lucía", adentrarse también en mundos fantásticos; la más pobre imaginación salta como un resorte en semejante ambiente.

La librería "El Hada Lucía" me parece maravillosa; se ha trabajado y pensado mucho, para ofrecer a los niños algo tan importante como la fantasía y la magia. Dicen que es única en España... Orgullo para ellos y pena de que sea eso, única.

Sitios así son lo que yo llamo "el Antídoto" (sí, con mayúscula), el remedio contra los lados oscuros de las maravillas modernas. No debían ser únicos en España, ni en ningún otro sitio; deberían estar por todas partes, con la noble misión de ayudar a los niños a ser niños.

lunes, 11 de febrero de 2013

"Guerra y Paz" - "¿Corrupción y Guerra?"




Desde que tuve conocimiento, allá en el siglo XX de mis años mozos, de las dos guerras mundiales más una guerra civil española, uno de mis grandes deseos, tal vez algo egoísta, era llegar al fin de mis días sin haber vivido una guerra.

No sé si lo conseguiré, dada la situación en este país.

Corrupción e indignación sacuden a España, que se ha convertido en un arbolito azotado por un huracán. Sin nadie que lo defienda, ¿qué pasaría si el arbolito sucumbe al huracán?

Corrupción e indignación han subido tanto que ya es preocupante una posible consecuencia: ¿se llegará a las armas? Por suerte, parece que hoy la gente (sobre todo los jóvenes), no se muestra muy dispuesta a que la sangre llegue al río. La gente está batallando sin armas, sin armas de fuego. 

Yo no sé cómo empieza una guerra civil, ni ninguna otra. Mi padre sí lo sabía, pues la vivió y fue herido por una bala que casi le arranca un pie y lo dejó cojo de por vida. Al parecer, al ser herido tuvo la presencia de ánimo suficiente para guardarse la bala y, ya casado con mi madre, ella la mandó vaciar y llenar el hueco con una figura de la Virgen del Pilar.

Yo tengo esa bala. Siempre quise que mi padre me contara todo lo referente a ella; aunque es auténtica, quería asegurarme de que es la que le hirió de verdad. También quería que me contara todo lo referente a la guerra civil, pero siempre se negaba. Decía que ya me lo contaría, cuendo yo fuese mayor; pero mi padre murió antes de eso, y me quedé sin historia. Nunca quiso mi padre hablar de la guerra, y se ponía nervioso cuando yo le preguntaba. Pero cuando yo tenía 9 años, viviendo en Venezuela, escuché (sin que ellos lo supieran) que le contaba a mi madre, llorando con desesperación, la agonía de un montón de monjas que acababan de ser fusiladas. Hablaba casi a gritos, y con tantos detalles, que me asusté y fui corriendo a esconderme en mi cuarto. Nunca hablé con mis padres de lo que había escuchado, y nunca lo he olvidado ni lo olvidaré.

Por favor, sigamos defendiendo este arbolito, que no lo arranque el huracán...
 

miércoles, 30 de enero de 2013

Una pacifista de altura: "La Reina Henhebra".






Hoy, en numerosos colegios, se celebró el Día Escolar de la No Violencia y la Paz. Se viene haciendo desde 1964 y está reconocido por la ONU desde 1993. Además, se conmemora la muerte de Gandhi, asesinado por un integrista hindú en 1948.

¿Y de qué "Paz" hablamos? ¿De la "Pax romana”? ¿Se ha cumplido el sueño de Gandhi? ¿El de tantos otros pacifistas? ¿Se cumple el lema "Paz y Bien" de la Orden franciscana? ¿Dónde anida la famosa paloma blanca? ¿Duerme también?

No tengo respuestas para tantos interrogantes. Y mis armas para luchar por la paz son solamente dos de mis cuentos: A los gatos les gustaba Ana y La Reina Henhebra y las Damas de la Tabla Redonda (La leyenda del ajedrez).

En el primero de esos cuentos, una niña convertida en ratón debe ir a la Montaña del Tiempo en busca de un ungüento para desencantarse. Es una montaña de tres lados: Pasado, Presente y Futuro. Y es en el Pasado donde se encuentra (y debe estar) todo lo que significa violencia: armas, material bélico, etc., olvidado y semi-enterrado entre musgo y florecillas silvestres. Tengo, para ilustrar el cuento, unos cascos auténticos de las dos guerras mundiales, además de una bala que hirió a mi padre (y casi le arranca el pie) en la guerra civil española.

En el segundo cuento La Reina Henhebra y las Damas de la Tabla Redonda (La leyenda del ajedrez), esta Reina pacifista, y harta de las guerras provocadas por los hombres, sueña y logra imponer que, en lo sucesivo, las batallas se libren en un tablero de ajedrez, para terminar así con las guerras de verdad.

Vaya, pues, mi granito de arena para esta conmemoración, que ojalá no se quede sólo en el “sueño” de tantos. Ni en el de la Reina Henhebra, con sus batallitas en el famoso tablero...

domingo, 20 de enero de 2013

Sobresalto dominguero.




Los domingos, aquí en casa, suelen ser tranquilos y apacibles. Para extender esa tranquilidad a los demás días de la semana, procuro ignorar todo lo referente a la política, que, en general, no me gusta.

Pero hoy tuve un sobresalto. Arrellanada en mi sillón favorito, leía una revista: "Especial Clío - Nº 15 - SPQR" dedicada a la antigua Roma. Se analizan en ella muchos aspectos de su historia, y hay un capítulo titulado "¿Por qué se hundió el Imperio Romano?".

En la página 56 de la susodicha revista, dice:

       "Autores de la Antigüedad contaron que la crisis surgió por la avaricia desmesurada de la clase dirigente".

Hoy no ha sido, aquí en casa, un domingo tranquilo ni apacible.

viernes, 11 de enero de 2013

Me gustan los mundos mágicos.

KING´S CROSS STATION 9 3/4 MÁGICA NOCHE, de Elena Robayna Abrut

 
Estuve ayer, de nuevo, en la exposición de cuadros de Harry Potter del Club La Provincia.
 
La verdad es que me quedaría con todos los cuadros de la exposición. Cada pintor, a su manera, refleja en el suyo su visión del mundo mágico del niño con gafas. A mí, que me encantan (y nunca mejor dicho) esos mundos, no me costaba nada meterme en cada uno y dar vida a personajes y objetos. Me divierto mucho con cosas así.
 
La sala está decorada con una escultura de Elva Ramírez Brándon. Una escultura muy curiosa, que también me encanta. Es ondulante, como el movimiento del mar; una especie de cabeza de delfín con largo cuello de cisne enroscado, entre ángulos cortantes. Me gusta muchísimo.
 
Una figura del mago Merlín, al fondo en una esquina, ayuda al ambiente mágico de los cuadros y es el otro elemento de la decoración de la sala. La figura de Merlín es mía, según informa un cartelito a su lado; y no sólo por el cartelito, claro. Es mía y ya está. Forma parte de la colección de hadas y duendes que compré en Inglaterra, en mi tienda favorita: Past Times, hoy desaparecida. Asesinada, más bien. Porque quitar una tienda que vendía tales maravillas, es un asesinato que perjudica seriamente la imaginación... Y un montón de cosas más.

jueves, 10 de enero de 2013

Rosaluna y la veleta mágica.




Dada la inminente publicación de un segundo cuento de mi cosecha, cuyo título da ídem a este escrito, estoy contenta y hasta emocionada por el evento.

Sale el libro de la imprenta, cual pan del horno con su grato olor (a papel, en este caso; muy grato a las narices de los escritores). Va a las librerías, se presenta, conozco a niños y escucho opiniones de cada cual a su manera, me hacen preguntas... Porque, como es natural, cada uno tiene su propia visión de las cosas. Yo tengo la mía propia del cuento, y más siendo su "inventora". Veo a los personajes con vida, como en una película de dibujos animados; veo los escenarios, tanto los fantásticos por la parte mágica del cuento (que es la que más me gusta) como los de la vida cotidiana que todos vivimos. Etcétera.

      "Pues, señor... Ésta es la historia de Rosaluna, una niña de pelo negro, ojos dorados y "vestido de bosque". Viniendo de un mundo de leyendas, vive en el nuestro; la niña se
      convierte en mujer y empresaria, retornando luego a su mundo mágico, el bosque de las hadas que la criaron".


Una combinación de fantasía y de esta época de máquinas pensantes y parlantes que, si nos descuidamos, nos callarán la boca y pensarán por nosotros. "Hoy, más que nunca", (que tal parece el principio de un discurso gastado y cursi) se necesita (sobre todo la santa infancia), soñar y fantasear a diestro y siniestro. Pues me parece que sí, que esto es verdad, cursi y todo.

miércoles, 9 de enero de 2013

De vuelta a los talleres en 2013





Días, tiempo y casi meses de problemas de achaques: bronquitis, conatos de gripe, catarros… Pero ya estoy bien.

Para celebrar mi vuelta a la salud (¿mental?), en vísperas de Reyes tuve un taller para niños aquí, en casa (que es también la de ustedes, como está mandado). Hicimos tarjetas, unas tarjetas especiales que inventé en las que cada niño da rienda suelta a su creatividad. Visitamos la exposición de mis montajes y etcétera. También hicimos un poco de música, (que me parece muy importante para los niños), con unos fabulosos discos que tengo.

Como siempre, las mejores cosas de mi vida tienen que ver con mi tía Lola de la Fe, que por desgracia nos dejó el año pasado. Lola me había regalado unos discos que su marido, Pedro, había traído de Estados Unidos hace 60 años. Esos discos son parte de mis tesoros, incluidos en la lista de cosas a salvar en caso de incendio o catástrofe (después de mi hija y la perra, claro). Escogí, en la parte musical del taller, del susodicho tesoro, un disco de Leroy Anderson, un compositor y director americano de los años 50. En la funda del disco se dice que “Anderson y su mundo musical son únicos”. Pues sí que lo son.

A los niños les hice escuchar dos de las composiciones de Anderson: “The typewriter” (“La máquina de escribir”) y “The waltzing cat” (“El gato valsante” o “El gato que baila el vals”). Recomendándoles, muy mucho, que se fijaran bien en las dos composiciones. Y luego les puse dos películas, que ya tenía preparadas con la parte que interesaba al tema musical. Una era “Lío en los grandes almacenes”, con Jerry Lewis, en la que el actor, escribe en una máquina imaginaria al ritmo de la música de “The typewriter”; es lo más gracioso y ocurrente del mundo.

Y como los niños “modernos” no saben mucho de valses, para ilustrar “The waltzing cat” les puse “Sissi emperatriz”, el precioso baile con ese ritmo en el palacio de Viena.  Pues debo decir que a todos les gustó mucho. Y a las niñas, les encantó eso de los miriñaques… Cómo se ve que a esas edades no se aprecia lo terriblemente incómodos que debían ser.

martes, 30 de octubre de 2012

Música, poesía, pintura. "El pintor Rossique o el árbol al que pisaron un pie".



Georgina y yo, rumiando cada una sus particulares emociones respecto a lo que íbamos a ver, visitamos la exposición "Palimpsestos", de Paco Rossique. En la Galería de Arte de la ULPGC, de la calle Juan de Quesada.

Ya en la sala, rumiamos, rumié bien. Los cuadros que colgaban de las paredes eran otras tantas puertas por las que entré en esos mundos raros y fantásticos que tanto me gustan. Me sentí cómoda; anduve por allí "como Pedro por su casa"; acepté la invitación del autor a "leer" su obra.

Me gustó mucho ver personas con brazos articulados; una mujer leía dos libros al mismo tiempo, pues tenía dos brazos derechos cuyas manos sostenían, cada una, un libro abierto. Otras dos mujeres, de espalda y con trajes largos de noche, compartían la misma cola del vestido. Bueno, la verdad es que disfruté "como un cosaco". Hubiera querido saludar al artista, pero no estaba en ese momento.

Salimos de la exposición y caminamos a lo largo de Juan de Quesada comentando lo visto y sentido con la muestra de Paco Rossique... Me gustan los árboles que hay en esa calle, sus troncos y las retorcidas raíces. Imbuída todavía del ambiente mágico de Rossique, acaricié un árbol (porque a veces me gusta "ver" con las manos y los dedos), cuando vi un pesado trozo de ladrillo encima de las raíces. Lo cogí (con cierta dificultad, porque la verdad es que pesaba) y buscaba dónde ponerlo cuando mi acompañante me dice:

- Eso es un trozo de ladrillo... (Y no sé cómo, le entendí: ¿Por qué quitas eso de ahí?)
- ¡Porque le molesta!-, respondí yo sin pensar. (Ella se ríe ante el mal entendido y se queda mirándome.)
Un rato de silencio, y luego:
-Georgina, ¿ves lo que te acabo de decir? Creí que me preguntabas por qué quité el trozo de ladrillo de las raíces del árbol. Y es que le molestaba ese peso... Pero no sé cómo lo sabía yo.

Me imaginé un peso sobre el pie de una persona; que, naturalmente, molestaría mucho. Pues al árbol, también.

Un éxito, la exposición de Rossique. Dentro y fuera de la sala.



jueves, 18 de octubre de 2012

Mucho ruido y pocas nueces.



Una vez por semana suelo ir con una amiga a almorzar por ahí. Frecuentamos varios sitios, siempre por la zona de Triana. Y nunca faltan jóvenes músicos callejeros. Yo les doy sonrisa flaca y propina generosa, ya que nada más puedo hacer por ellos. Mi amiga les da dinero sólo de vez en cuando, pues no es partidaria de esa clase de caridad; cada uno tiene sus ideas, claro...

A mí lo que me pasa es que tengo dos problemas con estos músicos. Tal vez no sea acertada mi actitud, pero creo que para ellos lo fundamental es el dinero; no sonrisitas y amabilidades vacías que no les solucionan nada; vamos lo de "mucho ruido y pocas nueces". Por supuesto, siempre se agradece un gesto si es amable, pero hasta ahí y no más. Ese es mi primer problema, ser o no ser más expansiva.

Mi amiga, cuando les da dinero, somete a los chicos a un cuestionario: de dónde son (suelen venir de Italia, Portugal o Rumanía...), edad, cuánto tiempo llevan aquí, etcétera. Y eso me pone nerviosa, es mi segundo problema. Lo terrible es que no puedo soportar que se me acerquen: me da mucha tristeza porque no puedo hacer nada por ellos, y además, pudiera ser que ellos interiormente estén pensando que qué me importa a mí, ¿acaso es que puedo resolverles la vida? Y por si fuera poco, también pienso que podría ser un hijo mío quien se viera en esa situación: lejos de su país, de su familia, sin futuro...; agradeciendo la caridad de unas viejas locas.

En el almuerzo de la semana pasada, a punto estuve de salir corriendo. Cuando los músicos se acercaron, tras finalizar uno de sus temas, les dimos dinero y mi amiga, como de costumbre, a rellenar "el cuestionario" ¡como si fuera un pasaporte! Los dos chicos habían estado un tiempo en la península y luego decidieron venirse por el clima. Tenían veinte años, eran rusos: uno tocaba el violín y el otro el acordeón... Cuando terminó todo y yo esperaba que se marchasen, el del violín, un rubio de cara angelical, volvió a empuñar el arco y nos obsequió con una canción dedicada a nosotras.Y eso sí que es algo que yo no soporto. Ya me emociona demasiado la música, que es lo que más me gusta del mundo, para encima tener que aguantar semejante cosa: la commoción de que aquella música sea "para mí". ("Tócala, Sam").

Terminaron los chicos de tocar, más dinero y, horror de horrores, no se marcharon sino que el del violín nos obsequió de nuevo. Yo no podía más; un montón de emociones me estallaban por dentro, me estaba poniendo histérica. Terminó la música y se fueron, esta vez sólo con sonrisas de despedida...

Y yo me volví a sentar, pues ya me levantaba de la silla para huir...

martes, 16 de octubre de 2012

¡Y dale con la misoginia! (1) CRISTINA DE PIZAN, poetisa y feminista medieval francesa.



Me cuenta un amigo, que está preparando una exposición para una pintora cuyos cuadros tienen por tema mujeres ilustres olvidadas o no debidamente recordadas. ¿Verdad que la idea es genial?

Y hablando del tema femenino, ¿cómo andamos de misoginia? Pues bien, como siempre; la misoginia va estupendamente. Lo digo porque entre las mujeres olvidadas está una de mis heroínas, Cristina de Pizan (o Pisan, que a veces lo ponen con 's'). Medieval cien por cien (siglo XV) fue, nada menos, que la primera escritora que vivió, como tal, de su trabajo. "¡Y probablemente la última!", dijo ocurrentemente mi amigo Aquiles. Dejando esto de que sea la última en vivir de su trabajo, lo demás es indignante.

Cojo un libro de texto de Literatura (de cuando yo estudiaba el Graduado Escolar) y busco escritores medievales: los hay a montones, españoles y europeos: Fernán González (s. X, nada menos); Gonzalo de Berceo, Ramón Llull... Dante, Chaucer... Pero no encuentro nada sobre Cristina de Pizan ni tampoco sobre María de Francia, la de los "lais" y fábulas medievales.

O sea, a las mujeres, que las parta un rayo... Divino, claro; ya que no pocos autores medievales, azuzados por la Iglesia, escribieron contra ellas, las tentadoras, diabólicas, causantes de todo mal... a los hombres naturalmente, que eran todos unos santos. O lo serían, si no fuera por esas criaturas lascivas, súcubos insaciables de la castidad de los varones. ¡Qué frescura!

No tengo título que avale lo que voy a contar; sólo sé lo que leo y pienso. Cristina de Pizan empezó cómodamente su vida hasta que llegó la correspondiente crisis. Se murió su padre, que gozaba del favor del rey Carlos V de Francia y, encima se murió también su marido. Viuda y con tres hijos, tuvo, en aquel tiempo, que ganarse la vida. Y se la ganó: escribiendo muy valientemente, enfrentándose a un mundo de hombres. En 1399, en defensa de las mujeres, escribe Epístola del dios del Amor, donde contesta los desprecios, ofensas y engaños que damas y doncellas reciben de quienes dicen amarlas. Participa activamente en la Querella de las mujeres, donde se discutía sobre la estigmatizada "naturaleza femenina".

Hasta ahí, la historia. Y a partir de ahí, ya me vuela la imaginación. Veo a Cristina de Pizan ante su escritorio, con gorro de cucurucho (que debía ser incomodísimo). Escribiendo con la mano derecha y sosteniendo con la izquierda un niño al pecho. ¿Tendría ama de cría? "De profesión, sus labores", indicaba el DNI de hace años. ¡Pobre Cristina! De profesión, sus labores; sí, pero también, de profesión escritora, "hombre de la casa", ya que tenía que mantener a su familia. Administración del hogar, pañales, comida, colada...

Según he leído, en esa época nada ni nadie se libraba de cucarachas, pulgas, moscas, piojos... ¿Tendría Cristina de Pizan dinero para permitirse colchones rellenos de plumas? ¿Servicio? Y además, pienso si escribiría en borrador y luego lo pasaba a limpio ella misma, o tendría algún escribiente. Qué lata, todo eso. El papel que no abundaba, como hoy. Para tener pergamino, primero había que matar a un cordero, desollarlo, secar la piel... Las plumas de ave para escribir, las velas, comprar el agua. Las calles, llenas de suciedad, y cuidado con aquello de "¡Agua va!", terrible advertencia cuando se vaciaba el orinal por la ventana. La Edad Media me fascina, es mi época favorita. Curiosa mezcla de brutalidad y religiosidad.

Cristina de Pizan (siglos XIV y XV) vivió tiempos muy revueltos en Francia: la muerte de Carlos V (protector de su padre), la demencia de Carlos VI, peleas de Armargnacs y Borgoñones y, para completar, la Guerra de los Cien Años, la de Juana de Arco. Cristina de Pizan fue contemporánea de Juana y escribió un Dictado de Juana de Arco, que no consigo en ningún sitio; me encantaría leerlo.

Como dije antes, hasta ahí los hechos históricos. Pero me gusta imaginarme los detalles cotidianos. Los trajes, por ejemplo. No creo que se lavaran nunca. Y en los cuadros de la época, la gente parece siempre muy abrigada. ¿Será que los pintaron en invierno? Porque si usaban esa ropa en verano, se morirían de calor. En invierno sí que se les ve llevando pieles, pero ningún traje parece de verano. Debía de ser horrible, calor, moscas, mosquitos, el mal olor de la basura acumulada en las calles...

Edad Media; los hombres sólo tenían que ganarse la vida. Pero una mujer como Cristina de Pizan, además de trabajar para vivir, tenía que ocuparse de su casa y de sus hijos. ¡Y con la lata que es escribir!... ¿Cómo se le pagaría su trabajo? ¿Por horas? ¿A trueque? O quizás se pactara el precio con el que lo encargaba. ¿O dependía de la voluntad (¿generosidad?) del gran personaje?

Extraordinaria mujer, a fe mía. Tengo de ella La ciudad de las Damas y Cien baladas de Amante y Dama. De ese libro, pongo algo de la Balada LXXX:

- Bella, decid cuándo, cómo
os puedo volver a ver,
y yo hasta allí correré,
pues nada hay que yo más quiera;
nadie abra la puerta salvo
vos; un buen día os dé Dios,
¿no me vais a abrazar pues?

- Amigo, ven por la puerta
de atrás a las diez en punto
el martes y sin linterna,
¿no me vais a abrazar pues?

Sí, extraordinaria mujer. Capaz de escribir así en medio de las terribles incomodidades medievales, en medio del deterioro político, un rey loco y la interminable guerra que Juana de Arco no pudo acabar. Ella murió en la hoguera en 1431 y la Guerra de los Cien Años aún siguió más de treinta años.

Con cierta dificultad, vuelvo al siglo XXI; con enormes problemas, sin duda, pero más limpito. Benditos, humildes -y nada silenciosos- camiones que recogen la basura. La dicha de una ducha burbujeante de gel perfumado; el agua que brota cantando del grifo; la luz eléctrica, triunfante sobre las tinieblas de la noche... Me gusta muchísimo la Edad Media pero creo que no hay época mejor que la nuestra, a pesar de todos los pesares, al menos en lo que a comodidades cotidianas se refiere.



miércoles, 3 de octubre de 2012

"Sopa de tortuga, pan de huevo".



Cada mañana, temprano, salgo con la perra y compro "cosillas", el periódico, etc. Hoy, en la verdulería "usosmúltiples" (además de fruta y verdura venden embutidos, pan, bollos, etc.) compré un pan de huevo. Al verlo, como me suele ocurrir cuando algo me recuerda algo, me trasladé a Venezuela (donde viví seis años). A La Entrada, un pueblo a 14 kilómetros de la ciudad de Valencia.  ("La Valencia que naciera del Rey", decía un gran cartel que no sé qué significaba).

Yo, una chiquilla de 10 años, en La Entrada, merendando el pan de huevo que hacían unos lapones emigrantes. Además de vender en su panadería, por las tardes mandaban a un chico a repartir pan por las casas.

El pan de huevo de hoy, que vi en la verdulería, se parecía  por la masa y color, al de los lapones. Así que lo compré para desayunar. Pero el sabor no se parecía ni pizca al que hacían los lapones, que el mandadero llevaba calentito a todas las casas. Este pan de 2012 estaba muy bueno, la verdad. Pero la imaginación, en glorioso technicolor, me llevó a 1950, al de la merienda, caliente, con mantequilla y leche en polvo KLIM.

Venezuela, un país al que quiero muchísimo. Y los recuerdos que tengo son maravillosos "de verdad", no porque sean recuerdos. Por ejemplo, el pueblo de La Entrada estaba en el campo, que allì era selva. Y la selva por la noche era un espectáculo increíble: las luces de miles de luciérnagas, que parecía que todas las estrellas del cielo habían caído a la selva.

Para terminar, algo de "Alicia en el País de las Maravillas". Lo que canta la Tortuga:

"Sopa de tortuga,
sopa de la noche,
riquíííísima sopa".

"Pan de huevo,
pan de merienda,
riquíííísimo pan".

miércoles, 26 de septiembre de 2012

2. A César Manrique, de “sus” islas con amor.

(César Manrique 1919-1992)




En estos días de aniversario y de luto, pensar en Lanzarote es pensar en César Manrique. Y pensar en César Manrique es pensar en…; evocar, más bien, misterios, leyendas, cantos de bardos lejanos.

Envuelto César en un cierto halo de misterio, se dice de él que, siendo un chinijo, lo llevaron a las Montañas del Fuego. Era un niño curioso y se interesaba por todo. Uno de los volcanes, con un pequeño cráter con fuego en su interior, le llamó tanto la atención que, soltando la mano de su madre, corrió hacia él y se alongó tanto para verlo que se cayó dentro. Entre gritos y sustos, lo sacaron por los pelos. Unos decían que lo habían cogido a tiempo, que el fuego no lo había tocado. Pero una leyenda cuenta que el niño César, efectivamente, cayó dentro del cráter lleno de fuego. Mas las llamas no le hicieron daño, al contrario; siendo tan especial, los volcanes de Lanzarote lo acogieron, adoptaron y nombraron Hijo Predilecto.

La gente empezó a llamarlo “Hijo del Volcán”... No fue reducido a cenizas, como el fénix; pero, como la fabulosa ave, el chinijo César resurgió triunfante. Y en aquellos pocos segundos entre las llamas del volcán, aprendió los secretos de los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. Sus grandes "herramientas" para llegar a ser el legendario artista que traspasó eso que llaman "fronteras". Fronteras en las que él nunca creyó.

César, nombre predestinado, nombre de guerrero ganador de batallas. Pero, ¿quién las ganará ahora que él no está? Cómo nos sentiríamos, un día como ayer, como hoy, donde tanta gente está luchando por nuestros derechos en las calles; cómo sería si pudiéramos contar con su guía, con su liderazgo… "Ave, César. Los que van a morir te saludan". ¿A esto nos llevará su ausencia?

Guardando las distancias, recuerdo a una mujer también muy especial, que fue amiga de César Manrique toda su vida: Mª Dolores de la Fe, mi tía. Periodista, escritora y canaria de cuerpo y de alma, mantuvo siempre una gran amistad con César. No fue, como él, una artista que asombró a todos; pero sí me asombró a mí. Tanto que de niña, la elevé a la categoría de hada, lo más alto a lo que se podía llegar en mi pequeño mundo.

Y en ese pequeño mundo mío, de haber conocido yo a César Manrique, ¿a qué categoría lo hubiera elevado? No lo sé, pero habría sido algo mágico, seguro.

martes, 25 de septiembre de 2012

A César Manrique, de “sus” islas con amor.

César Manrique (1919-1992)



El Espíritu de Lanzarote está triste. 

Cuenta una leyenda, que la Isla viuda recuerda y añora a César: aquella relación idílica. Extraña a quien fue “su dueño”, su guía.... Extraña a este hombre, el dragón que la hizo “su” princesa guardándola de tantos males infligidos por humanos deshonestos. Pero César se ha marchado hace veinte años ya –sí, muchos años por más que el bolero diga lo contrario http://www.youtube.com/watch?v=I5JQ1m3mxKw&feature=fvsr- y la Isla se siente muy sola aunque tiene un consuelo…

No sé dónde ni cómo nacen las leyendas. Y tal vez ésta no lo sea; no esta de César. Leyendas, cuentos, relatos… Yo no sé dónde nacen. Tampoco sé, de dónde me salen estas cosas, que con tanta certeza, me cuento de Lanzarote, de César Manrique…

Queda el consuelo. “Su” Isla, sus gentes, tienen un gran consuelo… Pues César nunca se ha ido del todo; permanece fiel a su gran y único amor: su Isla-Princesa. Allí, su indómito espíritu junto al de “su” Isla, velan por tan bella herencia: la Fundación César Manrique. Por el buen hacer de quienes la habitan, de sus colaboradores, de todos cuantos hacen posible la salvaguardia de su idiosincrasia.

No sólo tu Isla-Princesa te extraña, César. Somos muchos quienes, aún más en estos tiempos, extrañamos tu presencia, tu guía…

(Continuará)